La Región Metropolitana ubicada en la zona central de Chile, posee características de las zonas áridas, por su escasa precipitación, acumulada en unos pocos eventos de lluvia al año, generalmente cortas, intensas y concentradas en una época.

En estos esporádicos eventos de lluvia de cierta magnitud, la escorrentía se traduce en considerables caudales que provocan desbordes de cauces, canales, colectores, calles y vías naturales de evacuación sin la capacidad suficiente, resultando en inundaciones de extensas áreas urbanas.

Existen innumerables situaciones en las cuales las inundaciones de sectores urbanos son provocadas por la eliminación de la red de drenaje natural con motivo de la urbanización misma, sin que ella sea reemplazada por otro medio de evacuación alternativo de las aguas lluvias. Incluso es posible encontrar sectores que quedan sin ninguna posibilidad de drenaje superficial por la construcción de calles ciegas en contrapendiente, o con tramos bajos que desaguan hacia terrenos cerrados.

La urbanización tiene gran potencial para afectar las condiciones naturales de una cuenca y su ciclo hidrológico, modificando los ambientes naturales, impermeabilizando y compactando el suelo, alterando las vías naturales de drenaje y aumentando la cantidad y concentración de contaminantes en el agua.

Al urbanizarse una cuenca aumentan la frecuencia y la magnitud de los caudales de crecidas, como resultado de la mayor proporción de áreas impermeables y también debido a la modificación del patrón de drenaje, el que es reemplazado por una serie de elementos que evacuan el agua caída con mayor rapidez, como cunetas, colectores y calles asfaltadas o pavimentadas.

El propio escurrimiento de las aguas sobre la superficie urbana hace que en cada sector se sufran las consecuencias de lo que ocurre aguas arriba, y genere a su vez obligaciones y efectos hacia aguas abajo.

En general dentro de todos los sistemas de drenaje que son utilizados para la evacuación de las aguas lluvias, se consideran los canales artificiales como un medio para que estas se transporten y evacuen.   Sin embargo, es necesario considerar que los canales de riego no están diseñados para conducir las aguas lluvias, principalmente porque los canales comienzan en la toma principal con grandes dimensiones y a medida que  recorren, comienzan a salir de ellos sus derivados  por lo que al final del recorrido estos poseen pequeñas dimensiones.

Esta condición hace que un canal de riego no posea la condiciones para ser evacuador de aguas lluvias ya que a medida que recorre se le van sumando descargas de distintas zonas aportantes lo que termina por copar toda la capacidad de porteo y finalmente producir desbordes en la vía publica y propiedad privada, daños en el canal como socavación de los taludes, daños en las obras de partición, situación que pasado el evento de lluvia debe ser corregido invirtiendo tiempo y recursos como Asociación.

Eduardo Araneda
Ing. Red de Canales
Asoc. Canales de Maipo

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